Blog de psicología

29

Ene, 2014

Agorafobia, miedo a no recibir ayuda

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¿Qué es la agorafobia?

La agorafobia es un trastorno de ansiedad que consiste en el miedo a los lugares donde no se puede recibir ayuda, por temor a sufrir una crisis de pánico.

Este trastorno se genera por alguna experiencia negativa en la vida del sujeto. Como consecuencia de este miedo, la persona evita las situaciones temidas, las soporta con gran ansiedad o malestar y necesita ser acompañada. Al evitar las situaciones que le general ese miedo, el sujeto hace que el problema permanezca.

Entre los factores de riesgo se encuentran episodios relacionados con intensos niveles de pánico o la vivencia de situaciones estresantes. Entre los trastornos fóbicos, la agorafobia es el más frecuentemente visto en la clínica y de los que más incapacitan a la persona.

La mayoría de los pacientes pueden mejorar con medicamentos o con psicoterapia conductista; sin embargo, sin una ayuda oportuna y efectiva, el trastorno puede volverse más difícil de tratar.

 Agorafobia

¿Cómo tratarla?

Hoy en día podemos hablar de dos tipos de intervenciones eficaces para la agorafobia, basadas en ayuda psicológica. La Universidad de Barcelona (pdf) ha llevado a cabo un estudio, del que se ha obtenido información muy interesante, en la que se basa este artículo. Además son muchas las páginas webs y blogs en los que encontramos artículos sobre este tema.

a) La exposición y/o autoexposición en vivo (EV). Implica que el cliente se exponga en la vida real y de un modo sistemático a las situaciones que teme y evita.

b) La terapia cognitivo-conductual (TCC). El tratamiento cognitivo-conductual de la agorafobia es el que tiene más éxito entre los utilizados. Se basa en someter al paciente a una exposición gradual a las situaciones que típicamente le provocan la ansiedad. La terapia conductual cognitiva implica de 10 a 20 consultas con un profesional en salud mental durante algunas semanas.

 Agorafobia

¿Resultados?

En general, puede decirse que el porcentaje de pacientes tratados que mejoran significativamente se sitúa alrededor del 65-70% con EV y TCC. Se da una reducción notable del miedo y frecuencia de ataques de pánico.

A pesar de los resultados anteriores, se ha dicho que la aplicación de la TCC en contextos clínicos reales puede ser poco práctica debido a su duración y al prolongado contacto que requiere con el terapeuta.

Una buena relación terapéutica y las expectativas iniciales de mejora tienden a predecir mejores resultados. Conviene señalar que unas bajas expectativas iniciales de mejora, al igual que una baja motivación inicial, no tienen por qué significar de antemano peores resultados, ya que pueden cambiar como consecuencia del tratamiento recibido.

Por lo tanto, la EV y la TCC son tratamientos bien establecidos para la ansiedad y evitación fóbicas, recomendados para personas que sufran este problema, que cada día, afecta a más personas.

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