TRASTORNOS DE ANSIEDAD

Los trastornos de ansiedad pueden entenderse como formas exageradas de reacción frente a acontecimientos estresantes.

Los trastornos de ansiedad presentan manifestaciones psicofisiológicas muy intensas y desproporcionadas de temor, preocupación, obsesión o depresión ante situaciones o experiencias vitales. Los trastornos de ansiedad, tradicionalmente conocidos como neurosis, describen alteraciones nerviosas funcionales y sin base orgánica que:

  • No son causadas por ningún trastorno cerebral orgánico.
  • No conllevan pérdida del contacto con la realidad.
  • No van asociadas a alteraciones graves de la personalidad.

El trastorno de ansiedad generalizada afecta cada año al 3% de la población y al 5% de la población al menos una vez en la vida.

Las causas de la ansiedad podrían englobarse en tres grandes bloques: factores precipitantes, factores predisponentes y factores de mantenimiento.

Entre los factores precipitantes de la ansiedad suelen considerarse las condiciones de vida y de trabajo como la exposición a ruidos o el estrés del trabajo (especialmente cuando requiere atención sostenida en tareas rutinarias).

Entre los factores predisponentes de la ansiedad se incluyen diversas características estables o rasgos de personalidad. Como ejemplo podemos citar la hiperactivación psicofisiológica, los ritmos psicobiológicos (ultradianos, circadianos e infradianos), así como factores genéticos y de sexo.

Por último, los factores de mantenimiento contemplan diversos modelos de aprendizaje.

Los trastornos de ansiedad pueden materializarse a su vez en distintos tipos de trastornos secundarios como los expuestos a continuación.





TRASTORNOS DE ANSIEDAD FÓBICA

Agorafobia. Las situaciones más amenazantes suelen ser al sentirse atrapado, al estar lejos de casa y al quedar bloqueado en una cola, por eso aportan seguridad situaciones como el acceso a una salida o la compañía de alguien de confianza. Este último hecho favorece que la agorafobia se manifieste en situaciones de perdida de un familiar.

Fobia social o trastorno de ansiedad social. No existe sensación de ansiedad cuando la persona está sola o acompañada de alguien de confianza. Se caracteriza por un miedo intenso y persistente a situaciones sociales o a actuaciones en público de la propia persona, temiendo a actuar de modo embarazoso o a mostrar síntomas de ansiedad, lo que lleva a evitar situaciones sociales o a soportarlas con una ansiedad o malestar intensos. Puede existir una preocupación a ruborizarse, temblar, tener náuseas… Estar con gente desconocida o a la posible evaluación por parte de otros, provoca gran ansiedad. Las principales situaciones temidas son: hablar en público, participar en charlas, iniciar y mantener conversaciones con gente nueva, relacionarse con el sexo opuesto o preferido, concertar citas, establecer relaciones íntimas, asistir a fiestas, situaciones que implican asertividad (hacer una reclamación, devolver un producto, hacer o rechazar peticiones, hablar con figuras de autoridad), comer, beber y escribir en público. Hay situaciones que implican interacción con otras personas y suponen ajustar el propio comportamiento al de los demás y hay otro grupo de situaciones que implican el miedo a ser observado cuando hay otras personas presentes.

Se habla de fobia social generalizada cuando los miedos hacen referencia a la mayoría de las situaciones sociales. En la fobia social circunscrita se temen una ó dos situaciones sociales y en la no generalizada se temen varias situaciones.

Las reacciones más frecuentes son taquicardia, palpitaciones, temblor de voz, de manos, sudoración, sonrojamiento, tensión muscular, malestar gástrico, boca seca, cefalea y hay otras menos frecuentes como dificultad para respirar y dolor en el pecho.

Existe una tendencia a centrar la atención en sí mismo, concretamente en los síntomas de ansiedad y una asociación con el perfeccionismo socialmente prescrito, es decir, en normas basadas en las expectativas que la persona cree que tienen los demás y que no tienen por qué coincidir con las propias. Aparecen pensamientos automáticos negativos del tipo: “Voy a hacer el ridículo”, “Menuda opinión habrán sacado de mi”. Hay una sobreestimación del grado en que los otros observan la conducta de uno y se dan cuenta de los síntomas externos de ansiedad, subestimación de las propias capacidades y sobreestimación de la probabilidad de cometer errores, miedo al rechazo y expectativas no realistas sobre las respuestas de los otros a las manifestaciones de ansiedad.

La evitación de situaciones temidas es frecuente: se evita participar en situaciones sociales, ser el centro de atención o manifestar síntomas temidos. Algunos ejemplos son: hablar con una persona pero sin mirarla, dejarse barba, darse mucho maquillaje, echarse el pelo largo por delante, toser para taparse la cara, mantener las manos en los bolsillos, emplear dosis extra de desodorante, mantener un pañuelo entre las manos por el miedo a sudar.

Los objetivos de tratamiento se personalizan a la persona que acude a consulta, tratando de dotar a la persona de recursos que le permitan tras haber conseguido un progreso notable en terapia, seguir trabajando por su cuenta para incrementar y ampliar los cambios conseguidos. Algunos objetivos que podemos establecer son:

  • Establecer metas realistas en las interacciones sociales.
  • Reestructurar las expectativas, interpretaciones y valoraciones negativas y llegar a pensamientos más objetivos.
  • Conseguir concentrarse en la interacción social en vez de en sensaciones internas.
  • Reducir las conductas de evitación social.
  • Reducir la ansiedad social.
  • Reforzar determinadas habilidades.

Fobias específicas. La experiencia de ansiedad se circunscribe a un estímulo fácilmente identificable (un animal, una inyección, etc.). La reacción de temor es elevada pero su duración es tan escasa como la duración del estímulo.





OTROS TRASTORNOS DE ANSIEDAD

Trastorno de pánico. La intensidad de la ansiedad guarda relación con una amenaza cognitiva como sufrir un ataque cardiaco.

Trastorno de ansiedad debido a un estado médico general.

Trastorno de ansiedad inducido por sustancias.

Trastorno de ansiedad no especificado.





TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO

Puede manifestarse con predominio de pensamientos o rumiaciones obsesivas , con predominio de actor compulsivos o con mezcla de ambos.

El trastorno obsesivo-compulsivo se caracteriza por la presencia de obsesiones y/o compulsiones que generan intenso malestar, enlentecen la consucta habitual o interfieren el funcionamiento cotidiano.

Debido al carácter desagradable de los mismos, la persona entabla una lucha interior por arrojarlas fuera de la mente, sin lograrlo.

Las compulsiones o rituales obsesivos incluyen tanto actividades mentales (contar, repetir palabras…) como comportamientos sin sentido (de comprobación, limpieza, orden…).





REACCIONES DE ESTRÉS GRAVE Y TRASTORNOS DE ADAPTACIÓN

Reacciones de estrés agudo.

Trastorno de estrés postraumático. Los síntomas que lo definen son la persistente rexperimentación del suceso traumático, persistente evitación de los estímulos asociados al trauma y los síntomas persistentes de activación fisiológica aumentada como dificultad para dormir, irritabilidad, brotes de agresividad, hipervigilancia, etc.

Trastornos de adaptación.





TRASTORNOS DISOCIATIVOS

Amnesia disociativa. Se define por la incapacidad para recordar información personal importante, generalmente de naturaleza traumática o estresante, sin causa orgánica o tóxica que la justifique.

Fuga disociativa. El paciente no sólo pierde la capacidad de recordar, sino que deambula lejos de su entorno habitual. Manifiesta un estado de confusión sobre la identidad personal o la adopción de una nueva, total o parcial. El episodio de fuga dura normalmente unas horas o días, dejando tras de sí una laguna amnésica.

Personalidad múltiple o trastorno disociativo de identidad. Se define por la presencia de identidades o personalidades diferentes constituyendo cada una de ellas un esquema complejo de reacciones, emociones, actitudes, recuerdos y comportamientos sociales que contrastan con el estado normal del paciente. Dichos estados parecen controlar la conducta del individuo y van seguidos de amnesia relativa a información personal.





TRASTORNOS FÍSICOS

Pueden ser trastornos facticios con predominio de síntomas físicos, con predominio de síntomas psicológicos o con una combinación de ambos.





TRASTORNOS SOMATOMORFOS

Trastorno de somatización (histeria crónica o síndrome de Briquet). Se manifiesta con al menos cuatro dolores en lugares diferenciados, al menos dos síntomas gastrointestinales, un síntoma sexual no relacionado con el dolor y un síntoma pseudoneurológico.

Trastorno hipocondriaco. Los temores son relativos a la salud propia. El paciente realiza una interpretación no realista o exagerada de síntomas físicos como peligrosos para la integridad física, con al menos seis meses de duración, miedo a sufrir alguna enfermedad grave y gran ansiedad o deterioro en la función social o laboral.

Disfunción vegetativa somatomorfa

Trastorno de dolor persistente somatomorfo





OTROS TRASTORNOS NEURÓTICOS

Neurastenia

Trastorno de despersonalización-desrealización. Se caracteriza por experiencias recurrentes de estar fuera del propio cuerpo o de los propios procesos mentales, percibiéndose a uno mismo como en suelos. Sin embargo, se mantienen el contacto con la realidad y la comprensión de la naturaleza de estas experiencias.





Ansiedad y estrés
Efectos psicológicos de la ansiedad