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Cómo diagnosticar el insomnio

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Diagnosticar problemas de insomnioLos trastornos del sueño son un motivo de consulta frecuente.  Se estima que de un 10% a un 15% de la población adulta padece insomnio crónico. Entendido éste como imposibilidad de iniciar o mantener el sueño.

Según la clasificación de enfermedades de la OMS, en su décima revisión (CIE-10), requiere para el diagnóstico de insomnio que la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o no tener un sueño reparador, dure al menos un mes y que, además, se acompañe de fatiga diurna, sensación de malestar personal significativo y deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad personal.

Su curso es muy variable: transitorio (menos de 7 días), corta duración (de 1 a 3 semanas) y crónico (más de 3 semanas). Algunos individuos presentan un curso episódico, con periodos de mejor o peor sueño, que aparece en respuesta a diferentes acontecimientos de la vida como vacaciones o estrés.

Su diagnóstico  se basa en una exploración de los hábitos del sueño, a través del registro del mismo realizado por el paciente junto con la información proporcionada por la familia. Para ello se exploran diversas dimensiones: frecuencia, duración, gravedad (hasta qué punto está afectando a su vida), naturaleza (si es un problema de conciliación, mantenimiento, despertar precoz, global), las horas de sueño, el tiempo de latencia, la hora de acostarse-levantarse, somnolencia diurna, consumo de fármacos…

El tratamiento según cada caso, consistirá en farmacología,  terapia psicológica o en el compendio de ambas. Centrándonos en la segunda, desde el enfoque cognitivo-conductual, se emplean diversas técnicas:

a) Higiene de sueño (control de estímulos). Con el objetivo de potenciar aquellas situaciones facilitadoras del sueño, que puedan servir como recomendaciones generales:

  • Baño de agua caliente antes de acostarse
  • Regularizar los horarios (procurar despertarse y acostarse todos los días a la misma hora)
  • No tomar sustancias excitantes
  • Mantener condiciones ambientales para dormir (evitar ruidos, iluminación, dureza de la cama…)
  • Practicar ejercicios de relajación antes de acostarse
  • No realizar esfuerzo intelectual antes de acostarse
  • No realizar cenas copiosas
  • Realizar ejercicio físico

b) Identificación y cambio de pensamientos automáticos negativos: eliminar aquellos pensamientos que pueden ocasionar el llamado “círculo vicioso” provocando un nivel de activación cada vez mayor en la persona, reduciendo la probabilidad de conciliar el sueño en la noche.

c) Relajación: a través de técnicas de relajación inducida, con ejercicios de respiración e imaginación.

Para el tratamiento del insomnio y otros problemas de sueño puede realizar el tratamiento psicológico individual presencial o terapia online.

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