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Dejar de morderse las uñas es posible. Un ejemplo real de onicofagia

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Onicofagia, cómo dejar de morderse las uñasSi hace unos días comentábamos las pautas habituales para solucionar un problema de onicofagia, hoy lo ilustraremos con un ejemplo real.

Es el caso de una mujer joven de 33 años de edad que había probado sin éxito muchos métodos para dejar su hábito de morderse las uñas (poner en sus uñas ungüentos de sabor amargo…). En vez de corregir el hábito, la paciente había aprendido a ocultarlo (en clase ocultaba las manos debajo de la mesa…).

El sistema de registro de su hábito, que consistía en llevar la cuenta de las veces que se mordía, aumentó la conciencia de situaciones asociadas al hábito. Se dio cuenta de que comenzaba en la mayoría de las ocasiones mordiéndose el pulgar y el aburrimiento, la ansiedad y el cansancio tendían a estimular el hábito de morderse las uñas, sobre todo al ver algunos programas de televisión, ir en coche o tener discusiones con su marido.

Al llegar a la oficina había observado que a primera hora de la mañana cuando redactaba informes solía apoyar la cabeza en las manos y morderse las uñas. Para reducir la probabilidad de usar la mano como apoyo, puso la mano en un bloc de notas y se concentró en la sensación táctil y utilizó técnicas de relajación para controlar el estrés laboral. Poco a poco fue observando progresos: se mordió las uñas 10 veces en 3 semanas en lugar de la media de 25 veces al día como antes. Finalmente le crecieron las uñas y pudo empezar a pintárselas.

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